Crianza

¿Qué se siente ser una mujer mexicana?

Hoy es 8 de Marzo de 2018.  Aunque el día se me termina, no podía dejar pasar esta fecha para hacer una reflexión sobre el tema ¿qué significa ser mujer y buscar justicia en un país como México?

Desde hace muchos años tengo una experiencia ambivalente, amo a mi familia, mi comunidad, la ciudad en la que trabajo; mi comida, los lugares turísticos de mi país; pero siempre hay algo en el fondo de mi experiencia que no me permite sentirme orgullosa de México.

Hace cuatro años y medio aproximadamente, experimenté lo que muchos psicólogos llama “Estrés post-parto”, y que en la Visión Existencial Emmy van Deurzen diría: ” Las madres,  al haber dado nacimiento a alguien, entienden exactamente cuán seria es la vida, y cuán cercana está de la muerte, el miedo a la cual siempre está en el horizonte cuando uno tiene un bebé recién nacido entre sus brazos”.

Y así fue tuve un despertar a la vida y a la muerte, tenia problemas de salud, económicos, de pareja, pero sobre todo temía que sería de mi hija si yo muriera. A esta crisis personal se sumaron algunas experiencias del mundo exterior que me alteraban: leí en las noticias casos de secuestro de niñas, trata de blancas y feminicidios, muchos feminicidos.

La hermana de una de mis colaboradoras de trabajo, es una cifra en estos feminicidios, alguien la llamó, salió de su casa diciendo que iba a la tienda y nunca regresó. Una niña en Tulancingo, unas hermanas cerca del río. Y para rematar una niña que estaba en la misma guardería de mi hija, había sido raptada por su supuesta cuidadora; semanas después fue encontrada con vida, en una casa en Chilpancingo.

Aún recuerdo bien cuando me contaron la historia de cómo la encontraron, describieron el lugar como “una carnicería”, cuerpos de niños y mujeres, incluso mujeres embarazadas, a las que con vida les quitaban sus bebés… en ese momento lo que se vino a mi mente fue: “lo peor que le puede pasar a una persona es ser mujer en México”, me sentía totalmente vulnerable, desprotegida, llena de temor.

Empecé a no querer salir de mi casa, que nadie me viera ni a mi ni a mi hija, no dormía por las noches, me daban taquicardias. ESTABA LLENA DE ANGUSTIA. Recuerdo que incluso pensé en la opción de irme a vivir a otro país, a lo que, mi esposo en aquel entonces contestó: “¿tú crees que esto va a cambiar yéndote? en otros países del mundo también hay delincuencia, en Francia te encuentras con mafias como la rusa. Pasan cosas malas en todos lados”.

No sé si eso se oye muy esperanzador, pero poco a poco con trabajo psicoterapéutico, ejercicio y apoyo de mi seres más cercanos fui recuperando la confianza en las personas, en mi ciudad y volví a lo que algunos podrían decir “normalidad”.

Hace tres meses fui de vacaciones a Cancún y estando sola con mis hijas, en un cuarto piso del hotel, un hombre entró a nuestro cuarto, al verlo comencé a gritar y se me echó encima y me empezó a ahorcar – he tenido varias pacientes que han sufrido abuso y violencia física y sexual – y de pronto me vi ahí con las manos de este tipo en mi cuello y preguntándome si esto sería todo, sí así se sentía que alguien acabara con tu vida, así de la nada, un tipo entra y te agrede en tu más profunda intimidad, atenta por tu vida, en tan sólo unos segundos.

Sentí que me iba hasta que una voz me hizo volver – ¡MAMÁ! – gritó mi hija que se despertó por el forcejeo con el tipejo este. – ¡CORRE, PIDE AYUDA, SALTE! – grité como pude y cuando mi hija se paró y corrió, el tipo me soltó y volvió hacia el balcón por donde entró, y escapó.

No quiero contarles todo lo que pasó después, lo primero que tuve fue una gran culpa, sentí que era mi culpa que nos hubiera pasado esto por salir sola de vacaciones, después me sentí feliz, bendecida de que no nos hubiera pasado nada. Entré en un dilema sobre si denunciar o hacer que mis hijas olvidarán el incidente y me decidí por lo segundo, un par de días después me decidí por hacer la denuncia.

Y bueno que les puedo decir, empezamos con el hotel, en donde fui atendida sólo por hombres, que insinuaron que si no había metido yo al fulano a mi cuarto o que como nadie lo había visto, igual no era cierto.

Me recomendaron poner un vídeo en redes sociales y ya se imaginarán, –  qué porqué me tardé en denunciar-  – qué como es que no me fijé por donde se fue – – qué si era una mentirosa – – qué como se me ocurre tener abierto el balcón – – que porqué no hice un escándalo en hotel – – porqué me tardé en denunciar – – qué en dónde chingados estaba mi esposo – – que si me atacó el hombre araña o cómo es que entró hasta el cuarto piso – – pobrecita mujer que tuvo que irse de vacaciones sola –

Los único que si les puedo decir es que en ese momento las únicas personas de las que verdaderamente recibí apoyo fueron mi mamá y mi hija. Mi hija en primera estancia, me salvó la vida, nos salvó la vida a las tres al despertar, gritarme y salir corriendo a pedir ayuda cuando se lo pedí. Y mi mamá que al siguiente día vino a estar con nosotras.  ¿Quién más me ayudó? un grupo de amigas, las momzillas, con apoyo emocional y hasta legal.  Llegando a mi ciudad mis alumnas, mi demás familia.  Y una vez que publiqué el vídeo en redes sociales, todas aquellas que se conectaron con mi dolor, con esta mala experiencia. Algunos hombres, pero en su mayoría mujeres.

¿En qué termino todo esto? Terminó en una recomendación del abogado de no desgastarme en una causa perdida y así lo dijo – “El hotel no quiso mostrar los vídeos, a lo mejor ya hasta los borró, ¿quieres que sigan investigando? ¿cuánto dinero tienes? vas a gastar bastante porque hay que pagarle al policía para que haga su chamba, al MP, para que haga su chamba, al investigador, para que haga su chamba. Y como no hay videos ni testigos más que tu y tú hija, hay que armar un caso de daño psicológico y como eso es muy difícil de demostrar te va a salir muy caro y nos vamos a tardar mucho, tengo que ser muy sincero contigo”. PERO, ¿PORQUÉ TENGO QUE PAGARLE A TODOS PARA QUE HAGAN SU CHAMBA?

¿Cuál fue mi mejor solución? buscar apoyo psicoterapéutico y emocional por mi propia cuenta. Y reorganizar los objetivos de la Fundación Conciencia y Desarrollo, la cual presido, para emprender acciones para generar un cambio en el trato hacia las mujeres, a través de la promoción del Desarrollo Humano.

Y ayer, justo ayer, a un día del día de la mujer, mi hija mayor en el coche me dijo – Eso que nos pasó estuvo horrible – ¿Qué eso?, le contesté.  – Lo que nos pasó en Cancún, que se metió el señor y que yo tuve que salir corriendo. No quiero volver a quedarme en ese hotel -. – No te preocupes hija, yo tampoco quiero volver a ir a ese lugar – .

Qué ¿qué se siente ser mujer mexicana? Se siente un gran amor por quienes nos rodean: padres, familias, amigos e hijos; pero un amor que no se acaba de disfrutar porque siempre trae consigo tintes de impunidad, corrupción, instituciones podridas, personas cómplices y sin ética.

¿Qué se siente ser mujer mexicana? un gran dolor porque pasen estas cosas a cualquier persona, hombre o mujer en nuestro país. Y efectivamente, pasan cosas malas y hay gente mala en todos lados, pero sólo en México se quedan vivitos y coleando. Me siento muy sensible ante las familias de tantas mujeres desaparecidas o muertas, que ni aún teniendo un cuerpo han podido hacer nada.

¿Qué se siente ser mujer mexicana? Una gran deseo por transformarnos, por cambiar, por educar, por luchar por mi y por los demás. Hoy siento un gran compromiso por promover y generar un cambio, porque no estoy dispuesta a permitir que mis hijas vivan en un mundo que hoy yo estoy viviendo.

¿Y tú, que sientes de ser mujer mexicana?

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Las transformaciones del año 2018

Seguramente has escuchado muchas veces que lo único permanente es el cambio, y aunque en muchos lugares me lo han dicho, en la Visión Filosófica Existencial, la cual es la corriente psicoterapéutica con la que más coincido, es una característica fundamental del ser.

Y a pesar de que siempre cambiamos, hay cambios muy sutiles, otros tan comunes que pareciera que para hacer un gran cambio tenemos que esforzarnos mucho, sobre todo cuando somos adultos y tenemos que modificar algo que llevamos años practicando.

Hasta ahora he tenido un par de blogs, la mayoría de las veces los he utilizado con fines educativos,y aunque en otras ocasiones me han servido para expresar mis pensamientos.

En este 2018 he decidido que lo llevaré en una forma más ordenada y con un objetivo más claro, expresar mis pensamientos sobre todo en cuestiones prácticas acerca de cómo podemos cambiar o intentar cambiar algo en nuestras vidas, para ello me ayudaré de propuestas filosóficas, ejercicios terapéuticos que les iré compartiendo y de ejemplos que tomaré, la mayoría de sus veces de películas conocidas (o no), pero espera que sea de su agrado, que les sea útil y que puede contar con su compañía y lectura.

Les envío un gran saludo a todos, en donde quiera que estén y estaré publicando pronto nuevamente.